Esto no es un post para enseñarte en unos cuantos pasos cómo hacer para que logres que tu pequeño/a duerma toda la noche.  Esto es un mensaje para todas aquellas mamis que en algún momento u otro se han frustrado con las dormidas y despertadas.

Quiero compartirle a todas esas mamis mi experiencia, como mamá, para que sepas y entiendas que sí, si mejora, pero que también esas despertadas en medio del caos son un poco deliciosas y hay que aprender a disfrutar los “los malos, pero a la vez buenos momentos”.  Sé que es difícil porque llegamos al trabajo cansadísimas un lunes, arrastramos patrones de sueño super irregulares y cansones a lo largo de la semana, pero al final del día cada etapa tiene su magia.

 

Mis hijos son como yo, dormilones.  Pero hasta el niño más dormilón pasa por sus etapas desordenadas de sueño.  Con mi primer hijo, la lactancia materna fue más difícil para mí que para él.  Realmente me cuesta despertarme.  El, recién llegado del hospital a la casa, dormía 6 horas seguidas entre cada toma.  Tenía que despertarlo quitándole la ropa con el aire acondicionado prendido.  Como eso nunca funcionaba, le quitaba las medias y le ponía hielitos en los pies para que se despertara. Era una LUCHA, yo sufriendo para despertarme, para después tener que luchar con él para despertarlo. Después de que ya me dejaban dejarlo dormir distancias más largas y al mes ya el dormía la noche entera, la VERDAD es que me fue super bien. Yo canté victoria. A los 6 meses le dabas la leche a Mateo, te ibas del cuarto, y ¨chao pescao¨ hasta el día siguiente a las 7:30am. Se despertaba, desayunaba, lo bañabas y dormía el resto de la mañana. Todo iba “Maravilloso.” Hasta que faltaban 2 semanas para que naciera su hermanito Nicolás.

Para que fue eso . 2 semanas antes de que naciera el tiempo hecho para atrás. La despertadera empezó a 2 semanas de la llegada del hermano y orinándose en la cama en la noche. Fue difícil. Nació el hermano y siguió la despertadera. Esto duró meses (1 año para decir verdad).  Meses donde a veces yo “ganaba” y lo regresaba a su cama las 500 veces en la noche. Otras veces lo metía en mi cama. Otras veces me iba a dormir a su cama o iba el papá. Pa-lante y pa-atras, todos los días y con un recién nacido en la casa.  Cuando finalmente logramos que se dejara de pasar fue como 1 año despues. Me refiero a realmente dejar de pasarse. Porque a veces había 1 semana buena y de repente llegaba tu paquetito a las 2 de la mañana.

Luego me mudé, y para que fue eso. Otra vez la despertadera. Ahora, nuevamente 1 año después de habernos mudado puedo decir que la situación está mejorando.  Pero no canto victoria porque aún tengo semanas buenas y semanas bien difíciles.

Ahora mismo estamos en una “buena” racha.  ¿Porque digo buena? ¿Porque HONESTAMENTE a quien no le gusta despertarse al lado de su peque? El que diga que no TIENE que estar mintiendo. Claro que nadie quiere que lo despierten todas las noches a media noche, pero hasta eso, tiene su belleza y podemos disfrutarlo, aunque sea un poquito.

Todo tiene su magia, a veces hasta secretamente me gustaría que el chiquito tambien se pasara 🤣solo a veces (porque a ese ni con una bomba lo despiertan).

El papá hace un tiempo, trabaja un día a la semana en el interior y ese día yo hago pijama party, porque así es la única manera de dormir cómodamente con ellos en la cama 🤣. Si leyera cualquier libro de sleep training seguro me dijera que estoy haciendo algo terriblemente mal. Estoy “malcriándolos” porque los desacostumbro a su rutina de sueño. 100% estoy segura que los desacostumbro, pero no estoy preparada para saber que la última vez que dormí con ellos o se pasaron a mi cama fue a los 4 y 2 años.

Lo que quiero decir con esto, es que nada es perfecto, y este proceso es super bumpy, ¡pero hasta las desveladas tienen su magia y pasan demasiado rápidas! Yo soy OCD con rutinas y orden, y ver caos me altera, pero he aprendido, un poquito, a lidiar con este caos, porque secretamente, no tan secretamente me encanta. No hay Domingo de siesta de Nicolas que mi esposo y yo no veamos a quien le toca dormirla con él. ¿Qué va a llorar el lunes cuando se queda durmiendo la siesta solo? ¿Y cuesta un poco más dormirlo todos los lunes? Si, pero lo seguiremos haciendo porque nada es perfecto, y estos pequeños momentos no durarán para siempre ❤

 

Encuéntrales magia a las pequeñas cosas.

 

Punto aparte. No creo que podamos malcriar a nadie por mucho cariño y amor. Malcriamos con lo material, pero no con amor. Prefiero pasarlo a mi cama todas las noches que comprarle un juguete cada vez que no se pase, el daño NO es el mismo. El amor y cariño, especialmente para los peques que lo necesitan a diario, ¡no tienen límites de cuanto les debas dar!

 

Happy sleeping!

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