Tomemos un momento para respirar.  la maternidad es difícil.  Esta llena de dudas.  Será que estamos haciendo lo correcto? Cual es el balance entre disciplina, amor y hacerles un daño?  Es un proceso lleno de tantas dudas! Aquí les voy a contar mi historia de como dudé de mi misma innumerables veces, pensando que quizás le hacia daño a mi pequeño.  Al final del día aprendí, que él es más sabio y mas valiente y sobre todo, más vivo que yo.

La idea aqui no es decirles que le presten menos atención a esos revoltosos. 🤣Si no compartir un poco de humor, y mi experiencia siendo una madre manipulada por 2 locos. Ese sublime sentimiento de estar perdidamente enamorada de 2 sonrisas llenas de dientes, es lo bello de ser mamá.

Nosotras, las mamás hacemos algo aue se llama auto-culpa infligida por nosotras mismas.  O por lo menos hablo de mi.  Esa. Culpa incongruente y sin sentido.  La cual sentimos y nos saca de orbita por no pasar cada segundo que podemos con nuestros peques. Que si me pase de tiempo en el gym. Que si sali de noche y me paré tarde entonces no estuve con ellos en la mañana. Que si llegué muy tarde a la casa del trabajo.  Es una cosa de mamás verdad? A los papás como que no les dá.

Esa. Culpa de pensar que estamos haciendo algo malo. Esa incertidumbre de ser mamá.  Esa. Culpa que nos hace dudar de nosotros mismos cuando antes éramos adultos funcionales 🤣

Este discursito bien bonito lo traigo a relucir para contarles una historia de como mis piojuelos me hacen comer de su manito.  Yo pensaba que mis hijos eran horriblemente apegados a mi (su mamá) y  que al separarse de mi les daba muchísima ansiedad y por eso los llantos.  Que decepción la mia cuando me enteré que lo que son es unos vivasos.

nico conmigo

Mateo, mi hijo mayor, lloró los 2 años que estuvo en maternal. Todos. Los. Dias. Que yo lo dejé. TODOS. Sin excepción.  Se pueden imaginar mis dudas y lo mala madre que me sentía.  Bueno. Sobrevivimos. Aqui estamos.  Las incansables noches y discusiones conmigo misma que tuve acerca de si lo estaba torturando y haciendo un daño.

Un día, me lo lleve para su evaluación individual en “la escuela de los niños grandes”.  Yo estaba (medio) psicológicamente preparada para el chiqui show. Llanto incontrolable, agarradera de camisa. Llegamos y fue tal cual menlo esperaba. Todo lo anterior y más.

Pero me cuenta la psicóloga cuando salen lo siguiente. Me dice “apenas Mateo vió que esa puerta se cerró me dijo:”. “Yo estaba llorando para ver si mi mamá no me dejaba aquí contigo, pero no funciono.” A mi sorpresa quedé boqui-abierta de la viveza de este niño! Pero eso no fué todo.  Ella continuó a decirme que el le dijo lo siguiente: “cuando mi mamá me deja en (insertar nombre de Maternal aquí) yo lloró, todos los días, para ver si no me deja. Pero tampoco funciona”. Ahora sí quedé boqui-abierta.  

Este cuento ya tiene su ratito que pasó, pero me resona porque hace pocos dias viví la cereza de este pastel.  Escucho a mis pequeños hablando en la parte de atrás del carro sus peticiones diarias las cuales rondan en las areas de cómicas, chocolates, paletas y cosas de esa índole.  Mientras ellos hacían sus peticiones y pataletas para conseguirlo, yo pensaba en como hacer para ignorarlos y no hacerles caso y en eso escucho unos secretitos. Y el chiquito, el mastermind le dice al grande “Mateo: solo llora y se lo pides y no dejes de llorar”.

Mateo disfrutando de la nieve

Quizás esa debería ser la ultima oración de todo el blog post! Para que queden tan asombrados como yo quedé.  Esto nos enseña que esos pequeños son más vivos que nosotros mismos.  Si te ha pasado algo igual, no sufras.  No digo que a algunos niños no les cueste y que todos sean tan frescos como los míos, pero sí que nos relajemos.  Disfrutemos la maternidad, a veces las cosas hay que tomarlas más a la ligera y estresarnos menos.

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