Tener un hermano o hermana de tu mismo sexo es tener un amigo, es aprender a compartir tu espacio más intimo, siempre.  Se los digo yo, que no lo tengo.

Mi primer embarazo no fue planeado.  Y el segundo menos. Soy ETERNAMENTE feliz y agradecida con Dios por haberme enviado a mis 2 pequeños, a mis 2 varones.  Sobretodo por habérmelos enviado tan unidos en edad.

El shock de enterarme que estaba embarazada al tener un bebé de 1 año no duró ni siquiera 1 día. La amistad de estos 2 durará para toda la vida.

La inspiración de escribir esto y poner este sentimiento en palabras viene del domingo pasado, 8 de septiembre cuando se jugó la final masculina del US Open.  Estaba con mi esposo en el den de la casa viendo el partido y compartiendo con el.  De repente le digo, los niños? En el cuarto de juegos le digo.  El silencio siempre es sospechoso así que voy para allá a verlos.  A mi sorpresa estaban jugando de la manera MAS cariñosa del mundo.  Ver eso, me hizo sentir tanta gratitud por haberles regalado esa hermandad.  Mi corazón LITERALMENTE se llenó de paz.

Yo jamás tuve una hermana, y ver la relación tan pura que tienen mis hijos el uno con el otro me da una felicidad indescriptible.  Le pido a Dios sabiduría para saber guiarlos en el camino de SIEMPRE ser mejores amigos.

Mi hijo mayor nunca tuvo uso de razón antes de tener un hermano. Para el la vida sin su hermano nunca existió, y más cierto aún para mi chiquitín.  Tener un hermano para ellos ha significado NUNCA estar solos.  Es increíble ver como cuando están juntos juegan y pelean, pero cuando están separados el uno SIEMPRE piensa en el otro.  Es una conexión que anhelo entender para guiarlos pero que nunca he vivido ya que no tengo hermanas mujeres.

Es impresionante sentir y percibir el vacío que ellos sienten cuando el uno está sin el otro.  Cuando uno esta en casa y el otro no, están inquietos.  Mucho más aún que si no estoy yo o su papá.  Es gracioso, tierno, no se como describirlo.  En fin, es un sentimiento tan lindo, tan amplio que decidí ponerlo en palabras.

Seguro hay otras mamás que viven y sienten esta sensación a diario, así como lo hago yo.  No hay nada que me llene más de paz que saber que se tendrán siempre el uno para el otro.

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